Tuesday, August 3, 2010

Historia del Mausoleo de la Familia Dávila Riascos En La Capilla del Cementerio de San Miguel en Santa Marta

Por: Rosa Dávila Echeverri (R.I.P.) - Tomado del Libro de Genealogia de Julia Echeverri Dávila

En el Cementerio de San Miguel de Santa Marta existían las ruinas de una capilla construida en 1808. Doña Ana Paulina Riascos de Dávila, siempre se dolía de que ese templo no fuera restaurado. En 1939, cuando llego la hora de la entrega de la dote de su hija Ana Elisa a la orden religiosa en la cual profesaba, doña Ana Paulina le propuso que en vez de esto donara el dinero para reconstruir la Antigua capilla, y el faltante lo aportaría ella.

Concedido el permiso de la comunidad religiosa y la aprobación del entonces Obispo de Santa Marta, Monseñor Botero Álvarez, en 1949 se inicio la construcción bajo la dirección del don Francisco Eduardo Dávila Riascos, el hijo ingeniero de doña Ana Paulina, quien se ciñó al legado arquitectónico de la capilla primitiva. La labor termino en 1952, como consta en la placa de mármol situada en el costado derecho de la capilla.

El altar mayor y la imagen de la Virgen, obras esculpidas en mármol y traídas de España, que anteriormente estaban en l a antigua capilla del seminario, fueron obsequiadas a la capilla de San Miguel por el señor Obispo. El Cristo tallado en Madera lo regalo la familia Noguera Angulo.

Como un privilegio especial, Monseñor Botero Álvarez autorizo que se hiciera un oratorio lateral para el mausoleo de la familia Dávila Riascos. Margot Dávila Riascos, su otra hija religiosa, tallo el altar de Madera que se encuentra alli. Al terminar la edificación, los restos de don Francisco Eduardo Dávila Pumarejo, fueron trasladados de mausoleo de la familia Dávila Garcia al nuevo mausoleo. En este lugar reposan hoy los restos de don Francisco Eduardo Dávila Pumarejo, con los de su esposa, Ana Paulina Riascos de Dávila, y de alguno de sus descendientes fallecidos.

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