Wednesday, May 5, 2010

Recuerdos de Abuelita Ana y de Sus Hijos

Por Felipe Solano Davila (Ipe)

De lo primero que me acuerdo de Abuelita Ana es cuando, de nino, subia de dos escalones en dos,las escaleras de la Casa Grande, y ella, arriba, recien banada ,oliendo a “Tricofero de Barry”, me daba un beso y en su mano, envuelto en un pedacito de periódico, había unas monedas para mi. Despues me sentaba a su lado y la observaba sacando de su vestido –siempre vestia colores suaves y negritos, de esos que las senoras en la Costa Caribe suelen ponerse- un “quinto” de la Loteria del momento. Nunca supe si alguna vez gano algo,pero era su costumbre comprar lotería.
Despues de un rato de estar allí nos interrumpía la visita, alguna señora amiga, casi siempre personas sencillas del pueblo que la iban a visitar, o a veces, Mercedes Mare de Paez, madre del Padre Lucho Paez y de Betty Paez, una señora muy buena , que le tenia mucho cariño. O si no, era Petra, la mama de Florentino Riascos, un hijo de algún hermano Riascos, que también la quería mucho. Quien no, si ayudaba a tanta gente humilde y con necesidades.
Y después me explicaba porque le tenia tanta fe a la Virgen del Perpetuo Socorro que colgaba en su estudio y que lo miraba a uno con una mirada mistica, que yo a mi edad escolar no entendia.
Tambien me acuerdo del ascensor que sus hijos le hicieron poner en la Casa Grande y que era todo un espectáculo para uno.
Como olvidarse de las “veladas” que hacíamos para sus cumpleaños, con los bailes, los recitales de Tia Rita, y los bailes ensayados por sus nietos. Casi siempre las Tias monjas estaban allí, una a cada lado, entrelazadas sus manos con las de Abuelita.
En otras ocasiones, hablando con mi mama, me contaba como fue la vida de los Davila Riascos en Patchogue, Long Island. Esta era un pueblo en la costa sur de Long Island donde Abuelita Anita vivio con sus hijos por algunos anyos, mientras asistían a los colegios locales. Abuelita no hablaba ingles y cuando ellos decían que iban a llevar la ropa al “laundry”, Abuelita bonachona preguntaba: ‘Y por que tienen que llevar la ropa sucia tan lejos…hasta Londres?”

Lo que las madres cuentan jamás se olvida.!
Quetica me contaba que su hermano mayor Alberto estaba en Santa Marta, trabajando, ayudando a Abuelito Pacho..hablaba tan bien de el! Tambien me contaba que Rosa fue la mas bonita de todas, quizás tan bonita como Tia Margoth. En cierta ocasión en Europa, un fotógrafo tomo un “estudio” de Tia Margoth joven y dijo: “Tan bella ….. y se va de monja!”

Cuando vivian en Nueva York, en cierta ocasión regresaron todos del colegio, sin Tia Ana. Y abuelita preocupada les preguntaba por su hermana; no fue mas que mirar por la ventana y ver a Tia Ana que regresaba agarrada de lado y lado por dos amiguitas de color. De Ana me contaba que era una bailarina excepcional y que en el Club Santa Marta, no perdia “tanda”! Ana siempre fue una deportista y una patinadora en el hielo. De Tia Maria Luisa me contaba mama que era muy seria, muy estudiosa y una gran nadadora; una vez la vio nadar a través de un gran lago cerca de Patchogue, Long Island.

De Tio Frankie me contaba que era el mas mimado por ser el menor, y que tanto el como Tia Rosa llegaron a estudiar en California.

Tambien me contaba que Abuelito Pacho instalo en la Casa Grande un “billar” completo para que Tio Eddie jugara alla con sus amigos y sus hermanos; Abuelito quiso tanto a Tio Eddie que siempre que el se escapaba por algunos días de casa, al volver siempre lo recibia con los brazos abiertos, y Quetica servia de “alcahueta” y le abonaba el camino para que entrara con confianza a la casa.
De Tio Eddie también me contaba mama que en Suiza, en una de sus andanzas romanticas con una modelo, estando con ella se estrellaron en su carro, y la suiza lo demando porque le había danado su cara que era con lo que ella trabajaba; nunca supe el desenlace de ese capitulo.

De Tia Mary contaba que cierta vez estando en Paris, Mary la llevo a ver un show ‘un poco atrevido” en el Follies Bergere con la cantante y bailarina norteamericana Josephine Baker, y despues la llevo a un desfile de “alta moda” para ver vestidos de novia,porque Quetica estaba preparando su matrimonio con un jovenzuelo, socio de Tio Alberto, que la acosaba constantemente.

Bueno, hay tantas cosas que contar de los recuerdos de la familia Davila Riascos, pero me faltan
palabras.
Tambien me acuerdo de las Navidades que todos soliamos pasar en “Arimaca” con Abuelita en su casa de arriba con los Echeverri. Y con mi Tio Hernando arreglando ese pesebre fantastico que Nando tuvo la suerte de heredar, y en una ocasión, se disfrazo de Papa Noel. Esas idas y venidas a banarnos en La Poza y las subidas a la casa de Tio Alberto y Tia Pau. Era tan lejos para nosotros que era toda una aventura ir hasta alla.
Ir hasta la casa de Abuelita en”Arimaca” era también fabuloso. No me olvido de ella sentada en una mecedora,peinando su pelo, oliendo tan sabroso y contando chistes a su manera.
Ya en tiempos mas cercanos la visita al apartamento de Tia Rosa en “El Rodadero” era para mi algo muy cercano. Cuando visitaba a Quetica en su apartamento, dejaba mis maletas, almorzaba con ella, y enseguida me volaba a visitar a Tia Rosa y a Julita; mi tia siempre me brindaba alguna fruta samaria y me daba un refresco de “corozo”, y después de la invitación a comer o a almorzar, un pedazo de su delicioso “pudin” de chocolate o de banano. Alli a veces solia encontrarme con Lulu que la visitaba con mucha frecuencia, ya que era su tia favorita…y con razón… y la mia también!
La de los Davila Riascos fue una vida tan llena de amor, humor, sencillez y mas amor!


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